Inspección en una tienda de CBD
Esta es una de las preguntas que más preocupa a cualquier operador, aunque pocas veces se aborda con realismo. La mayoría piensa que basta con tener productos “legales”, pero el manual deja claro que eso no es suficiente: hay que poder demostrarlo en el momento.
Ante una inspección, la tienda debería disponer de una carpeta de defensa completa. Esto incluye certificados COA de cada lote, análisis realizados con métodos como HPLC, prueba de origen dentro de la UE, certificación de semilla autorizada, fichas técnicas y, en el caso de cosméticos, documentación CPNP y CPSR.
El problema práctico es que muchas tiendas dependen de proveedores y no tienen control real sobre esa documentación. Confían en que el distribuidor “ya lo tiene todo”, pero cuando llega una inspección, la responsabilidad recae en el punto de venta.
Además, hay un factor que el manual menciona de forma indirecta pero que conviene destacar: aunque la normativa europea respalde ciertos aspectos del CBD, las autoridades locales pueden actuar primero y discutir después. Es decir, puedes tener razón jurídicamente… pero aun así sufrir una intervención inicial.
Desde un enfoque de abogado del diablo: muchos negocios operan en una especie de “zona gris tolerada”. Funciona hasta que deja de funcionar. Y cuando cambia el criterio o se intensifica el control, los primeros en caer son los menos preparados.
Conclusión: no se trata de evitar inspecciones, sino de estar preparado para superarlas.

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