Andorra prepara su ley del cannabis medicinal: una pequeña frontera con grandes oportunidades para la industria española

Andorra es un país pequeño. Su futura industria del cannabis medicinal, probablemente también lo será.

Pero pequeño no significa irrelevante.

Al otro lado de la frontera catalana se está preparando desde hace años un proyecto que puede terminar creando algo bastante singular: una industria de cannabis medicinal altamente regulada, tecnificada y vinculada a la transformación del sector agrícola andorrano.

Andorra prepara su ley del cannabis medicinal

El Gobierno del Principado confirmó en septiembre de 2026 que ultima una ley específica para regular el cultivo de cannabis con finalidad medicinal y que pretende llevar el proyecto al Consell General para iniciar su tramitación parlamentaria durante los próximos meses.

Conviene aclararlo desde el principio, porque con el cannabis los titulares suelen correr bastante más que las leyes:

Andorra no ha legalizado el cannabis recreativo. Tampoco ha aprobado todavía su Ley del Cannabis ni ha anunciado un modelo de dispensarios o Clubes Sociales de Cannabis.

Lo que se está construyendo es otra cosa.

Una industria agrícola, tecnológica y farmacéutica sometida a controles estrictos y concebida, además, como una posible alternativa económica para un sector primario históricamente muy vinculado al tabaco.

Y aquí España debería prestar atención.

Porque quizá la gran oportunidad para las empresas españolas no consista en cultivar cannabis en Andorra.

Quizá esté en vender todo lo necesario para hacerlo.

La futura Ley del Cannabis de Andorra está prácticamente preparada

El ministro de Medio Ambiente, Agricultura y Ganadería, Guillem Casal, confirmó el 1 de septiembre de 2026 que el Gobierno trabaja en la fase final de la futura legislación.

La intención del Ejecutivo es presentar el proyecto para iniciar su tramitación parlamentaria durante los próximos meses.

Pero hay una diferencia importante entre tener una ley preparada y tener una ley aprobada.

La Ley del Cannabis andorrana todavía no está en vigor.

Una vez presentado el proyecto deberá pasar por el Consell General y durante esa tramitación pueden producirse modificaciones.

Incluso sería precipitado garantizar ahora que la norma vaya a aprobarse dentro de la presente legislatura.

Lo que sí conocemos son algunas pistas bastante reveladoras sobre el modelo que está diseñando el Gobierno.

El cultivo estará destinado a finalidades medicinales, deberá realizarse en instalaciones interiores y estará sometido a importantes medidas de seguridad y control.

No habrá, según lo anunciado, plantaciones al aire libre.

Y hay un detalle todavía más llamativo: el planteamiento inicial contempla una sola licencia y un único explotador.

Nada parecido, por tanto, a una carrera abierta en la que decenas de cultivadores soliciten autorizaciones.

Andorra parece querer empezar con bisturí, no con machete.

Una historia que comenzó mucho antes de 2026

La futura regulación puede parecer novedosa, pero el proyecto no ha nacido de repente.

Andorra lleva años colocando las piezas.

Para entender hacia dónde quiere ir hay que retroceder, al menos, hasta 2021.

2021: Andorra empieza a estudiar oficialmente el cannabis medicinal

Ese año, el Gobierno encargó al Institut de Recerca i Tecnologia Agroalimentàries (IRTA) y a Andorra Recerca + Innovació analizar las posibilidades de desarrollar el cultivo y la transformación industrial del cannabis medicinal en el Principado.

Y el estudio iba bastante más allá de comprobar si una planta de cannabis podía sobrevivir entre los Pirineos.

Se analizaban cuestiones como el modelo de cultivo, la transformación industrial, la producción de extractos medicinales, las infraestructuras necesarias, la viabilidad económica, la diversificación agrícola y las posibilidades de investigación.

El Gobierno hablaba ya entonces de estudiar nuevos sectores económicos relacionados con esta actividad.

La documentación oficial puede consultarse aquí:

https://www.govern.ad/ca/w/l-irta-i-andorra-recerca-i-innovacio-han-signat-avui-un-conveni-per-prestar-serveis-de-consultoria-i-assessorament-al-govern-per-definir-un-model-de-cultiu-i-transformacio-industrial-d-aquesta-planta-al-principat

Meses después, el 24 de noviembre de 2021, la Comisión Legislativa de Economía del Consell General celebró una comparecencia pública dedicada precisamente al análisis de oportunidades y la definición de un modelo para desarrollar el cultivo y la transformación industrial del cannabis medicinal en Andorra.

Es decir, lo que estamos viendo en 2026 no es una ocurrencia de última hora provocada por la moda internacional del cannabis.

El Principado lleva más de cinco años haciendo números.

2022: del tabaco a la diversificación agrícola

Para comprender el proyecto hay que mirar también hacia otro cultivo: el tabaco.

Durante décadas, una parte importante de la agricultura andorrana ha estado vinculada a él.

Pero el descenso progresivo del consumo y la evolución de las relaciones económicas con la Unión Europea obligan al país a imaginar alternativas.

En ese contexto aparece la Ley 31/2022, de 21 de julio, para el desarrollo y la diversificación de los sectores ganadero y agrícola.

La norma no legalizó el cultivo de cannabis medicinal.

Pero sí preparó el terreno económico y político sobre el que ahora pretende levantarse esta nueva industria.

Entre sus objetivos se encuentran la diversificación y dinamización de la actividad económica del sector primario, el impulso de nuevos cultivos y el desarrollo de actividades complementarias que permitan garantizar su continuidad.

Texto oficial:

https://portaljuridicandorra.ad/L2022031

Y aquí el cannabis empieza a adquirir otra dimensión.

Ya no se contempla únicamente como una planta con aplicaciones medicinales.

Empieza a aparecer como una posible herramienta de reconversión económica.

Del tabaco al cannabis medicinal.

Dos plantas, dos épocas y una economía intentando cambiar de piel sin abandonar completamente el campo.

2024: el Consell General pide avanzar hacia una Ley del Cannabis

El siguiente paso importante llegó en junio de 2024.

Durante el Debate de Orientación Política, el Consell General aprobó una propuesta de resolución relacionada con la regulación de la industria del cannabis terapéutico y medicinal.

El acuerdo resulta especialmente interesante porque permite entender la ambición política que ya tenía entonces el proyecto.

El Consell General instó al Gobierno a presentar un proyecto de ley sobre esta industria, incorporar al sector primario, estudiar cómo debía articularse su participación y analizar incluso si el nuevo sector podía convertirse en una fuente adicional de ingresos para las finanzas públicas andorranas.

El acuerdo fue publicado en el Butlletí del Consell General número 44/2024, de 19 de junio:

https://seu.consellgeneral.ad/documentPublic/download/971

El mensaje empezaba a ser bastante claro.

Andorra no quería simplemente permitir un cultivo.

Quería diseñar una industria.

¿Y qué ocurrió con el CBD?

En 2024 apareció además otro debate relacionado, aunque jurídicamente distinto.

El grupo parlamentario Andorra Endavant promovió una proposición de ley relativa a determinados productos de CBD autorizados para la venta y el consumo.

El Gobierno emitió un criterio desfavorable.

Pero resulta interesante observar el motivo.

El Ejecutivo consideraba preferible avanzar hacia un marco jurídico más amplio para la industria del cannabis terapéutico y medicinal, dotado de mecanismos de control y con participación del sector primario.

Es decir, Andorra tenía dos conversaciones sobre la mesa.

Una era la comercialización de determinados productos de CBD.

La otra, mucho más ambiciosa, consistía en crear una industria medicinal regulada.

El Gobierno parece haber elegido concentrar sus esfuerzos en la segunda.

2026: las últimas piezas empiezan a encajar

El 1 de septiembre de 2026, el Gobierno aprobó un Proyecto de ley de modificación de la Ley de agricultura y ganadería.

La reforma busca crear nuevas herramientas para organizar y modernizar el sector primario y facilitar el desarrollo de nuevas producciones agropecuarias.

Entre ellas aparece expresamente el cannabis.

Una de las novedades es la creación de la denominada entidad representativa del sector primario, concebida como interlocutora entre las explotaciones agrícolas y la Administración.

Para ser reconocida deberá representar, como mínimo, al 65 % de las explotaciones agrarias activas del país.

¿Y qué tiene que ver todo esto con el cannabis medicinal?

Bastante.

El Gobierno pretende utilizar estructuras de este tipo para facilitar la participación del sector primario en nuevas industrias agrícolas sometidas a licencia.

Y el cannabis medicinal es precisamente uno de los ejemplos señalados por el Ejecutivo.

¿Cómo será el cultivo de cannabis medicinal en Andorra?

Hasta que conozcamos el texto definitivo del proyecto de ley hay preguntas que simplemente no pueden responderse.

Pero el Gobierno ya ha avanzado algunas características que permiten empezar a dibujar el mapa.

Todo apunta al cultivo indoor

No se permitirían plantaciones al aire libre.

La producción deberá realizarse mediante instalaciones indoor, lo que cambia completamente la naturaleza del proyecto.

Un cultivo profesional en interior necesita mucho más que plantas y lámparas.

Necesita climatización, iluminación técnica, control ambiental, riego, fertirrigación, monitorización, control de humedad, filtración, seguridad, automatización y eficiencia energética.

Y ahí empieza a aparecer la oportunidad para empresas que quizá jamás hayan pensado en solicitar una licencia de cannabis.

Una única licencia

Este es probablemente uno de los elementos más singulares del modelo anunciado.

Andorra plantea inicialmente una licencia para un único explotador.

Después tendrá que organizarse el correspondiente procedimiento para adjudicarla.

Si el planteamiento se mantiene, no tendremos un mercado compuesto por decenas de cultivadores.

Tendremos un operador central y, previsiblemente, toda una constelación de empresas trabajando a su alrededor.

Y esa diferencia importa mucho.

Un mercado fuertemente regulado

Tratándose de cannabis con finalidad medicinal, sería extraño que ocurriera lo contrario.

Seguridad, trazabilidad, control de producción y destino del producto previsiblemente ocuparán una parte importante de la futura regulación.

No parece que Andorra quiera construir una industria grande.

Parece querer construir una industria controlable.

¿Dónde está la oportunidad para las empresas españolas?

Aquí está quizá la parte más interesante de toda esta historia.

Una sola licencia no significa una sola oportunidad empresarial.

Puede significar exactamente lo contrario.

Porque alguien tendrá que construir las instalaciones.

Alguien tendrá que climatizarlas.

Alguien tendrá que instalar los sistemas de seguridad, realizar las analíticas, desarrollar el software, asesorar sobre buenas prácticas, proporcionar tecnología, mantener los equipos y posiblemente participar en los procesos posteriores de transformación.

Y España parte con una ventaja evidente: está al lado.

Pero no solamente eso.

Existe un tejido empresarial especializado en cannabis, cáñamo, horticultura técnica, biotecnología y sector farmacéutico que puede encontrar en Andorra un mercado pequeño, pero extremadamente especializado.

1. Ingeniería y construcción de instalaciones indoor

Si finalmente todo el cultivo debe desarrollarse en interior, será necesario diseñar instalaciones capaces de mantener condiciones ambientales muy precisas.

Esto puede generar oportunidades para empresas españolas especializadas en:

  • HVAC y climatización;
  • iluminación técnica;
  • automatización;
  • riego y fertirrigación;
  • sistemas eléctricos;
  • control ambiental;
  • eficiencia energética;
  • diseño y construcción de salas de cultivo.

En una instalación medicinal, controlar el ambiente no es un lujo.

Es parte del producto.

2. Seguridad y control de accesos

El Gobierno ya ha avanzado que las instalaciones estarán sometidas a importantes requisitos de seguridad.

Esto puede implicar videovigilancia, alarmas, control de accesos, perímetros de seguridad, registros de entrada, custodia, inventarios y sistemas de trazabilidad.

Un cultivo de cannabis medicinal se parece poco a un invernadero convencional.

En determinados aspectos se acerca más a una instalación farmacéutica vigilada.

Y eso abre un nicho evidente para compañías especializadas en seguridad.

3. Laboratorios y servicios analíticos

El cannabis medicinal necesita saber exactamente qué lleva dentro.

Potencia, perfiles de cannabinoides, contaminantes, pesticidas, metales pesados, microbiología o estabilidad pueden convertirse en parámetros esenciales del futuro sistema de control.

Los laboratorios españoles con experiencia en cannabis, productos vegetales o sector farmacéutico podrían encontrar aquí una vía interesante de colaboración.

Siempre, naturalmente, dentro de las condiciones que establezca la futura normativa.

4. Genética y material vegetal

La genética será otro elemento esencial.

En un cultivo medicinal no basta con buscar rendimiento.

Importan la estabilidad genética, la homogeneidad, la reproducibilidad y los perfiles de cannabinoides.

Esto puede abrir oportunidades para empresas españolas especializadas en genética vegetal.

Pero aquí hay que añadir una advertencia importante.

La cercanía entre España y Andorra puede hacer que la frontera parezca casi invisible cuando se cruza en coche.

Jurídicamente no lo es.

Cualquier suministro transfronterizo de semillas, esquejes, material vegetal o sustancias sometidas a fiscalización deberá analizarse conforme a la normativa española, andorrana e internacional aplicable.

5. Consultoría GACP y GMP

Aquí puede existir uno de los nichos profesionales más interesantes.

Si la finalidad es producir cannabis destinado al circuito medicinal, la experiencia en GACP —Good Agricultural and Collection Practice— y GMP —Good Manufacturing Practice— puede convertirse en un activo fundamental.

Y no solamente cuando llegue el momento de superar una auditoría.

Las buenas prácticas condicionan desde el principio el diseño de instalaciones, procedimientos, documentación, controles y formación del personal.

Intentar adaptar después una instalación mal diseñada puede ser como construir una casa y decidir dónde van las tuberías cuando ya está terminada.

Posible, quizá.

Recomendable, no demasiado.

6. Extracción y transformación

Desde 2021, los estudios encargados por Andorra no se limitaban al cultivo.

También contemplaban la transformación industrial y la producción de extractos de cannabis medicinal.

Eso amplía considerablemente el horizonte.

Secado, procesado, extracción, estandarización, formulación, almacenamiento y control de calidad pueden acabar formando parte de la futura cadena de valor.

Cultivar puede ser solamente el primer capítulo.

7. Software y trazabilidad

En una industria sometida a fuertes controles administrativos hay una pregunta que debe poder responderse prácticamente en todo momento:

¿Dónde está cada lote y qué ha ocurrido con él?

Los sistemas de trazabilidad seed-to-sale, gestión de inventarios, control de producción, documentación de laboratorio y compliance pueden convertirse en otra oportunidad interesante para empresas tecnológicas.

La planta crece en una sala.

Los datos, en cambio, crecen alrededor de toda la empresa.

8. Investigación y desarrollo

Andorra también ha contemplado desde el principio la investigación vinculada al cannabis.

Y aquí su reducido tamaño podría convertirse, paradójicamente, en una ventaja.

Un sistema pequeño, concentrado y estrechamente supervisado puede resultar interesante para determinados proyectos piloto.

Universidades, centros tecnológicos, laboratorios y empresas españolas podrían encontrar oportunidades en ámbitos como genética, agronomía, extracción, farmacología o tecnología aplicada al cultivo.

9. Servicios jurídicos y regulatorios

Una industria nueva y altamente regulada trae consigo una consecuencia inevitable: abogados, consultores y especialistas en compliance tendrán trabajo.

Licitaciones, contratos, estructuras societarias, fiscalidad, propiedad intelectual, importaciones, exportaciones, regulación farmacéutica y normativa internacional del cannabis pueden convertirse en cuestiones centrales.

Además, para cualquier empresa española interesada en trabajar en Andorra habrá que estudiar ambos lados de la frontera.

Porque veinte kilómetros pueden ser poca cosa para un camión.

Para dos ordenamientos jurídicos pueden ser un mundo.

Andorra no se prepara para convertirse en un país de dispensarios

Esta distinción debe quedar clara.

La noticia no significa:

“Andorra legaliza el cannabis”.

Tampoco significa:

“Andorra permitirá abrir dispensarios”.

Y, con la información disponible actualmente, tampoco puede afirmarse que vaya a desarrollarse un modelo semejante al de los Clubes Sociales de Cannabis.

El proyecto anunciado tiene una orientación fundamentalmente productiva, medicinal e industrial.

Por eso las oportunidades que hoy pueden identificarse están principalmente en los ámbitos agrícola, tecnológico, farmacéutico, científico y profesional.

No en el comercio minorista.

Una licencia, decenas de negocios alrededor

Puede parecer contradictorio.

Si solamente existe una licencia, ¿cómo puede haber tantas oportunidades?

Precisamente porque el titular de esa licencia difícilmente hará absolutamente todo por sí mismo.

Necesitará proveedores.

Ingeniería. Iluminación. Climatización. Seguridad. Analíticas. Software. Genética. Mantenimiento. Consultoría. Compliance. Equipamiento. Y quizá servicios relacionados con transformación y extracción.

Por eso, para muchas empresas españolas, la estrategia más interesante puede no ser intentar convertirse en el gran operador andorrano.

Puede ser convertirse en la empresa que el operador necesite llamar.

A veces el mejor negocio de una mina no está en encontrar oro, sino en vender las herramientas.

Cataluña tiene una ventaja difícil de ignorar

La proximidad geográfica es evidente.

Andorra comparte frontera con España y mantiene una relación económica especialmente intensa con Cataluña.

Barcelona y el territorio catalán cuentan, además, con empresas y profesionales vinculados desde hace años al cannabis, la biotecnología, la industria farmacéutica y la horticultura tecnificada.

Esto puede reducir distancias logísticas y facilitar colaboraciones.

Pero conviene repetirlo: cercanía geográfica no significa inexistencia de fronteras jurídicas.

El movimiento transfronterizo de cannabis, extractos, material vegetal o sustancias fiscalizadas necesitará las autorizaciones correspondientes.

La carretera puede ser corta.

El expediente administrativo, quizá no tanto.

Andorra como pequeño laboratorio regulatorio

Hay otro aspecto que merece atención.

El tamaño del Principado podría permitir desarrollar un modelo especialmente controlado:

pocos operadores, producción limitada, instalaciones cerradas, trazabilidad intensa y una relación mucho más directa entre Administración y sector.

En una gran economía, controlar cada engranaje de una industria puede ser complicado.

En un país de dimensiones reducidas, el regulador puede observar el sistema casi como quien mira un reloj abierto sobre una mesa.

Si funciona, Andorra podría convertirse en un caso interesante de cómo un pequeño Estado europeo desarrolla desde cero una industria medicinal del cannabis.

Pero hoy todavía no existe ninguna licencia que solicitar

Y esta es probablemente la advertencia más importante de todo el artículo.

A fecha de septiembre de 2026, la ley específica todavía no ha sido aprobada.

El Gobierno pretende presentar el proyecto durante los próximos meses.

Después llegará la tramitación parlamentaria.

Hasta conocer el marco jurídico definitivo no podremos saber con certeza cuáles serán los requisitos para obtener la licencia, las exigencias de capital, las condiciones técnicas, las reglas sobre inversión extranjera, el régimen de importación y exportación, las obligaciones farmacéuticas, las medidas de seguridad o la fiscalidad aplicable.

Estamos, por tanto, ante una oportunidad para posicionarse.

No ante una convocatoria abierta para solicitar una licencia.

La diferencia es importante.

¿Qué deberían hacer ahora las empresas españolas interesadas?

Esperar a que aparezca la licitación para empezar a pensar en Andorra quizá sea llegar tarde.

Eso tampoco significa que haya que correr mañana a constituir una sociedad o invertir grandes cantidades de dinero.

Hay un punto intermedio bastante más sensato.

Las empresas interesadas pueden seguir la tramitación parlamentaria, estudiar el futuro proyecto de ley, identificar posibles socios locales, ordenar su documentación técnica, analizar sus capacidades en GACP y GMP y determinar qué parte de la futura cadena de valor pueden cubrir.

En otras palabras: prepararse antes de que exista la oportunidad concreta.

Porque cuando las reglas estén publicadas, probablemente no todos partirán desde la misma línea de salida.

Un mercado pequeño que puede buscar un producto de alto valor

Andorra difícilmente competirá con los grandes productores internacionales de cannabis medicinal en volumen.

Probablemente ni siquiera tenga sentido intentarlo.

Su oportunidad podría estar justo en el extremo contrario:

producción limitada, altamente tecnificada, controlada y de elevado valor añadido.

Poco volumen. Mucho control.

Un mercado diminuto en el mapa, pero potencialmente sofisticado en su cadena de proveedores.

Y ahí determinadas empresas españolas pueden tener bastante que decir.

Conclusión: la oportunidad puede estar al otro lado de la frontera

Andorra lleva más de cinco años preparando el terreno para desarrollar una industria propia del cannabis medicinal.

En 2021 empezó a estudiar oficialmente el cultivo y su transformación industrial.

En 2022 reforzó jurídicamente su estrategia de diversificación agrícola.

En 2024, el Consell General instó expresamente al Gobierno a presentar una ley sobre la industria del cannabis terapéutico y medicinal.

Y en septiembre de 2026 el Ejecutivo confirma que la futura legislación se encuentra en su fase final de preparación antes de iniciar la tramitación parlamentaria.

Todavía quedan muchas preguntas.

Y sería un error intentar responderlas antes de que exista el texto definitivo.

Pero para la industria española hay una idea que merece ser observada con atención.

La oportunidad de Andorra puede ir mucho más allá de conseguir una licencia para cultivar cannabis.

Ingeniería, iluminación, climatización, seguridad, genética, laboratorios, software, investigación, extracción, consultoría, compliance y servicios farmacéuticos pueden acabar formando parte de una cadena industrial situada literalmente al otro lado de la frontera.

Una única licencia puede parecer un mercado minúsculo.

Hasta que uno empieza a contar todo lo que hace falta para ponerla en funcionamiento.

En THC Abogados seguiremos especialmente la tramitación de esta norma y analizaremos el Proyecto de Ley cuando sea publicado para determinar qué oportunidades concretas puede ofrecer a empresas y profesionales españoles vinculados al sector del cannabis.

Fuentes oficiales

Gobierno de Andorra – Estudio del cultivo y transformación industrial del cannabis medicinal
https://www.govern.ad/ca/w/l-irta-i-andorra-recerca-i-innovacio-han-signat-avui-un-conveni-per-prestar-serveis-de-consultoria-i-assessorament-al-govern-per-definir-un-model-de-cultiu-i-transformacio-industrial-d-aquesta-planta-al-principat

Consell General – Comparecencia sobre el modelo de cannabis medicinal (24/11/2021)
https://www.consellgeneral.ad/ca/agenda/event.2021-11-10.7549285523

Ley 31/2022 para el desarrollo y diversificación de los sectores ganadero y agrícola
https://portaljuridicandorra.ad/L2022031

Butlletí del Consell General 44/2024 – Acuerdo sobre la industria del cannabis terapéutico y medicinal
https://seu.consellgeneral.ad/documentPublic/download/971

Gobierno de Andorra – Proyecto de modificación de la Ley de agricultura y ganadería, 1 de septiembre de 2026
https://www.govern.ad/ca/w/el-govern-actualitza-el-marc-legal-del-sector-primari-amb-noves-eines-de-representacio-i-cooperacio