Montar tu Banco de Semillas de forma legal es posible.

España se encuentra posicionada en un lugar privilegiado a la hora de implantar los bancos de semillas como negocio, ya que los mismos suponen la explotación legal de las semillas, utilizando la ventaja de la legalidad en España siempre que las semillas contengan menos del 0,27% de THC, frente a otras legislaciones extranjeras que no permiten cultivar las mismas, por lo que esto lo convierte en un negocio de gran rentabilidad.

Hablamos de legalidad, ya que la semilla de marihuana no se encuentra catalogada en las listas internacionales como sustancia estupefaciente.

La Convención Única de 1961 sobre Estupefacientes, firmada en Nueva York el 30 de marzo y modificada por el Protocolo de Ginebra de 25 de marzo de 1972, incluye en su Lista I, relativa a las sustancias prohibidas, la  marihuana (cáñamo indico) y su resina (resina de cáñamo índico), así como sus extractos y tinturas. El más importante de estos cannabinoides es el Delta 9 Tetrahidrocannabinol (acrónimo THC),que a su vez fue incluido como principio activo en el Anexo al Convenio sobre Sustancias Psicotrópicas de 1971, firmado en Viena, el 21 de diciembre, apareciendo fiscalizado en la Lista I como tetrahidrocannabinol. Por tanto, la  marihuana se encuentra doblemente fiscalizada, como estupefaciente y psicotrópico.

La propia Convención Única sobre Estupefacientes de 1961 expresa en su art. 1.º las partes de la planta que se encuentran fiscalizadas: «por marihuana se entiende las sumidades, floridas o con fruto, de la planta de la marihuana a excepción de la semilla y las hojas no unidas a las sumidades de las cuales no se ha extraído la resina, cualquiera que sea el nombre con que se las designe». Quedan así excluidas las semillas por carecer de principio activo y, en consecuencia, de razón para ser catalogadas como estupefacientes.

Por lo señalado a lo largo de este texto y unido a la redacción del artículo 368 del Código Penal español, el cultivo solo alcanza relevancia jurídico penal en la medida en la que se persiga como finalidad la obtención de droga con ánimo para traficar , quedando excluidos por irrelevancia el cultivo destinado a autoconsumo.

El destino de la planta para otros usos industriales o agrícolas, particularmente la producción de semillas, aparecen excluidos del marco de la convención Única de 1961, la cual dice en su artículo 28 “la presente convención no se aplicará al cultivo de la planta de marihuana destinado exclusivamente a fines industriales (fibras y semillas) u hortícolas.”

La ley 17/1967, 8 de abril, reguladora de la normativa sobre estupefacientes y adaptándose a lo que establecido en el convenio Único de Naciones Unidas, excluye de su ámbito de aplicación, en el artículo 9 el cultivo de la planta de marihuana destinado a fines industriales, siempre y cuando carezca de principio activo estupefaciente.

Con todo esto, se puede observar que existe la suficiente legislación en la que podemos ampararnos a la hora de crear nuestro propio Banco de Semillas legalmente como negocio , eso sí, siempre bien asesorados  y estando a lo que estipulen las leyes pertinentes para minimizar así todos los riesgos posibles.

Raquel Galiano

Abogada de THCAbogados