El cáñamo es el término acuñado para el Cannabis sativa con bajo contenido en THC. Su cultivo se lleva a cabo principalmente con fines industriales, como la obtención de fibra, grano y semillas.

La planta y cultivo de cannabis queda regulado por la Convención Única de Estupefacientes de 1961, firmada y ratificada por España el 3 de febrero de 1966 y por la Ley 17/1967, de 8 de abril, por la que se actualizan las normas vigentes sobre estupefacientes, y adaptándolas a lo establecido en el Convenio de 1961 de las Naciones Unidas. Sin embargo, en relación con la fiscalización de estupefacientes, esta Convención “no se aplicará al cultivo de la planta de cannabis destinado exclusivamente a fines industriales (fibra y semillas) u hortícolas” (artículo 28 Convención Única 1961) siempre que la planta carezca del principio estupefaciente (artículo 9 Ley 17/1967).

En España, para llevar a cabo plantaciones de cáñamo dirigidas a la producción industrial (fibra, grano y semillas) que no requiere autorización previa de la AEMPS, se exige la utilización de semillas de variedades certificadas incluidas en el Catálogo Común de variedades vegetales de la UE o de variedades que cuenten con una autorización provisional de comercialización, en virtud de la Decisión 2004/842/CE de la Comisión, de 1 de diciembre de 2004, y con un contenido en THC inferior al 0´2%.

Estos cultivos deberán cumplir con la normativa general de una explotación agrícola y estar dadas de alta en el Registro General de la Producción Agrícola (REGEPA), debiendo cumplirse con el resto de los requisitos que la Comunidad Autónoma o Ayuntamiento del municipio exijan en su caso.

Uno de los usos de este vegetal tan polivalente, es el aprovechamiento de sus semillas y granos. La diferencia entre estos dos conceptos es que el grano es entendido como la semilla no destinada a la siembra.

EXTRACCIÓN DEL CBD

En España, la extracción del Cannabidiol (CBD) puede realizarse a partir de los granos. Debido a que no está legalizado el consumo de CBD en nuestro país, únicamente puede utilizarse como aditivo a productos cosméticos. El CBD obtenido por síntesis química o de partes no fiscalizadas de la planta (como las semillas) actualmente no está sometido a fiscalización internacional ni nacional como estupefaciente ni psicotrópico.

Debido a que este tipo de productos se someten al control y regulación por la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) del Ministerio de Sanidad, será preceptiva su previa autorización para poder llevarlo a cabo con tales fines, así como cumplir todos los controles y registros sanitarios preceptivos.

PRODUCCIÓN DE SEMILLAS

Para poder producir semillas de cáñamo industrial, es necesario estar registrado previamente como Productor de semillas y plantas de vivero, en la categoría que corresponda, según lo regula el Real Decreto 1891/2008 y clasificados dentro del grupo de especies textiles (12). Es recomendable consultar a la Comunidad Autónoma correspondiente acerca del procedimiento y requisitos para solicitar la autorización previa al registro. El solicitante deberá demostrar que cuenta con los medios y conocimientos necesarios para la producción de semillas.

La producción de semillas debe cumplir con el Reglamento técnico de control y certificación de semillas de plantas textiles aprobado por la Orden ARM/3372/2010, lo cual implica también un control oficial de las semillas por parte de los técnicos de las Comunidades Autónomas para su certificación, entre otros requisitos.

USO DE SEMILLAS EN ALIMENTACIÓN

En la Unión Europea, los alimentos derivados del cáñamo autorizados para ser comercializados como tal sólo presentan historial de consumo seguro y significativo aquellos procedentes exclusivamente de las semillas del cáñamo, como, por ejemplo: el aceite, la proteína de cáñamo y la harina de cáñamo, siempre y cuando tengan un contenido de THC inferior al 0´2%. En este caso, tanto la empresa comercializadora como la explotación agrícola deberán contar con las preceptivas autorizaciones, registros y controles para llevarlo a cabo con las máximas garantías en relación con la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AECOSAN) y la Comunidad Autónoma correspondiente.

Con respecto a otros cannabinoides como el THC, CBD, CBG y otros, así como los extractos y resto de partes de la planta Cannabis sativa L. (flores, hojas y tallos) se consideran nuevos alimentos, ya que no se ha podido demostrar historial de consumo significativo ni seguro en la UE antes del 15 de mayo de 1997. Toda empresa que desee comercializar estas partes de la planta en el ámbito alimentario deberá presentar previamente una solicitud de autorización a la Comisión Europea.

Rocío Gómez
Abogada
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